El expresidente Evo Morales cruzó la frontera de regreso a Bolivia, tras un año de estar en exilio, después de que Luis Arce se convirtiera en el nuevo presidente del país sudamericano.

El triunfo de Arce facilitó el retorno de Morales, quien estuvo casi todo el tiempo en Argentina, debido a que es un aliado político cercano y miembro del Partido Movimiento al Socialismo (MAS) del expresidente de Bolivia.

Evo Morales ingresó al país desde Argentina luego de una ceremonia de despedida presidida por el presidente local Alberto Fernández.

“Muchas gracias hermano Alberto. Parte de mi vida queda en Argentina”, dijo Morales antes de cruzar a pie el puente que une la localidad argentina de La Quiaca con la boliviana de Villazón.

Morales, quien dirigió Bolivia durante casi 14 años como el primer presidente indígena, utilizó su cuenta de Twitter para asegurar que “hoy es uno de los días más importantes de mi vida, volver al país que tanto amo me llena de felicidad”.

Alrededor de 2,000 simpatizantes, incluidos miembros de grupos sociales y políticos argentinos, se reunieron en el cruce de La Quiaca el lunes por la mañana para despedirlo. Ondearon la bandera de los indígenas argentinos y tocaron música con instrumentos tradicionales.

Alberto Fernández dijo a la multitud que la agitación electoral en Bolivia recordó a todos los latinoamericanos la necesidad de solidaridad regional. “Somos parte de una gran nación”, dijo. “No queremos países para algunos, queremos países para todos. Es deber de todos defender a los pueblos amenazados”.

En el lado boliviano de la frontera, en Villazón, una multitud mucho mayor esperaba para recibir a su exlíder exiliado. Morales participó en una ceremonia de bendición indígena antes de dirigirse a las grandes multitudes.

Nuevo Presidente

Después de 11 meses de gobierno interino, Luis Arce, de 57 años, ganó las elecciones de octubre por abrumadora mayoría y prestó juramento como presidente el domingo en una ceremonia frente a jefes de estado de Argentina, Paraguay, Colombia y España, así como altos funcionarios de Chile, Irán y el gobierno de Nicolás Maduro de Venezuela.

El reservado exministro de Economía, alabado como el artífice del rápido crecimiento de Bolivia bajo Morales, prometió “derrotar” la pandemia de coronavirus, “acabar con el miedo” tras la letal violencia electoral del año pasado, y generar crecimiento tras el golpe de COVID-19.

Además, el nuevo presidente aseguró que Morales no jugará ningún papel en su gobierno.

Evo Morales tuvo que salir de Bolivia, en noviembre de 2019, luego de que la organización de Estados Americanos (OEA) dieran a conocer irregularidades en las votaciones locales que le dieron un cuarto mandato en el cargo.

La inconformidad de los ciudadanos los llevó a protestar en las calles. Mientras que las Fuerzas Armadas del país sudamericano le sugirieron al mandatario que renunciara para permitir “la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad” en Bolivia.

Morales lo hizo y, un día después, el gobierno mexicano anunció que le concedía asilo político por razones humanitarias.

Pero un mes después decidió partir a Argentina. De acuerdo con Felipe Solá, ministro argentino de Relaciones Exteriores, Morales entró al país en calidad de refugiado al sentirse más cómodo que en México, pues sus hijos radican en la nación sudamericana.

Ahora arribé a Argentina, para seguir luchando por los más humildes y para unir a la #PatriaGrande, estoy fuerte y animado. Agradezco a México y Argentina por todo su apoyo y solidaridad”, dijo el expresidente que hoy regresa a casa.