El vicepresidente estadunidense, Mike Pence, y la demócrata Kamala Harris, quien aspira a ese cargo, se enfrentaron ayer en su primer y único debate, en un encuentro marcado por la gestión de la pandemia y con particular relevancia por el contagio del mandatario, Donald Trump.

El pueblo estadunidense ha sido testigo del mayor fracaso de cualquier administración presidencial en la historia de nuestro país”, dijo la senadora.

La enfermedad del mandatario de 74 años, sumada a las inquietudes sobre el estado físico y la edad de su rival Joe Biden, que es tres años mayor, aumentó el interés por el encuentro.

A menos de un mes de las elecciones del 3 de noviembre, el contagio del presidente colocó en lo alto de la agenda el tema de la pandemia, que ha dejado más de 210 mil muertos en EU, el país con más fallecidos.

Pence, de 61 años, acusó a los demócratas de “plagiar” su plan de lucha contra el nuevo coronavirus y después señaló a Harris por “socavar la confianza” de los estadunidenses en una vacuna para covid-19 que pueda surgir durante el gobierno de Trump.

Deje de jugar a la política con la vida de las personas”, dijo Pence vestido con la corbata roja insignia de los republicanos.

PLAN ECONÓMICO

La crisis económica inducida por la pandemia también encendió la discusión. La recesión pulverizó el mercado laboral y atizó el desempleo, quitándole a Trump uno de los mejores argumentos a favor de su gestión: una tasa de desempleo que llegó a tocar un mínimo de 3.5%, pero que ahora está en 7.9% después de que millones de personas perdieran su trabajo.

Pence rebatió duramente a Harris y le dijo: “Senadora tiene derecho a tener su opinión, pero no sus propios hechos”. También agitó el miedo de que los demócratas suban los impuestos, impongan más regulaciones, prohíban la extracción de petróleo de esquisto y terminen con la industria de la energía fósil.

TENSIÓN RACIAL

Al ser cuestionada sobre la tensión racial y el caso de la afroestadunidense Breonna Taylor, Harris dijo que no se ha hecho justicia.